8 jun 2020

A veces me indigno

A veces me indigno sin motivo. Bueno, en realidad con motivo. Pero yo sólo.

Es decir, a veces hablo conmigo mismo y me indigno de las cosas que, en mi imaginación, me dice la gente. Porque normalmente, en mi cabeza, la gente no se da cuenta de la importancia de lo que se dice y lo que no se dice. Supongo que la gente en este caso simplemente soy yo en mi peor versión. Yo en esos momentos en los que no digo lo que pienso, en los que acepto lo que me dicen por no saber qué contestar, en los que simplemente siento que no voy a saber expresar lo que sé y lo que siento. Porque claro, en mi cabeza, hablándole a gente imaginaria, el discurso sale muy bonito, fluido y con sentido. Pero todos sabemos que en el momento en el que esas palabras tienen que salir de mi boca van a empezar los tartamudeos, trastabilleos y las correcciones a media frase. Y claro, eso no queda serio. ¿Y todo para qué? Para que al final me respondan algo que no me espero y me quede en blanco. Ese maldito momento en el que te enfrentas a la página en blanco de tu mente. Ahí, en ese instante, en el que te atenazan los nervios y te amordaza la duda de no saber qué responder, es cuando pierdo. Cuando acepto que no soy capaz de seguir la discusión.

Y cedo.

Y ahí es cuando todos perdemos. Porque dejar pasar un comentario que sólo aumenta la desigualdad y el odio nos afecta a todos.

Y me indigno.

Porque teniendo ideas tan claras soy incapaz de defenderlas. Porque me da rabia ser consciente de la necesidad de hablar con la gente, y aún así no ser capaz de hacerlo más que cuando estoy solo.

Ojalá poder remarcar la importancia de abandonar algunas de las ideas de nuestros abuelos y nuestros padres para conseguir vivir en un lugar más tranquilo. Un lugar donde me indigne menos por no atreverme a hablar. Un lugar donde hablar no sea incómodo.

Mientras tanto, seguiré indignándome con los fantasmas en mi cabeza.

19 abr 2020

Programar el cerebro

Aprender, adaptarse, cambiar, todo ello modifica la estructura y comportamiento del cerebro. En cierto modo es una programación constante, cuyo output es el YO.

¿Se puede trabajar el cerebro como un programa de ordenador?
En un contexto así cualquiera diría que habría que determinar entonces cuál es el lenguaje os u base al menos. Estoy convencido que muchos se decantarían por la opción fácil de decir que las neuronas serían la base de este lenguaje, ¿pero debería ser algo más pequeño? ¿O quizás más abstracto? ¿Las sinapsis como tal, quizás? ¿O esto es simplemente el medio para computar el programa?

Lo cierto es que no creo que esta pregunta sea realmente importante, viendo el punto en el que estamos. Porque si, ya sabemos un montón sobre los mecanismos por los que se modifica el cerebro. Somos capaces de alterar circuitos enteros mediante estimulación eléctrica, magnética e incluso mecánica (siendo un poco bestias de más). El problema es que muchas veces estos e limita al encendido y apagado. Como coger un bloque del programa, un nivel superficial de este, y apagarlo o encenderlo. Claro está que otras veces se altera la frecuencia de actividad. Esto es un poco más interesante. Estas frecuencias podrían considerarse determinantes como los IF o WHILE, ya que ofrecen un estado concreto que puede determinar si o no, cuándo y hasta grados de un estímulo.

Entonces, ¿podemos tratar al cerebro como un programa de ordenador tal cual? ¿Podríamos "hackearlo" y hacer que haga cosas que hasta ahora no ha podido? ¿Hasta dónde puede llegar la manipulación del programa siendo los usuarios el propio output del programa?

11 sept 2019

22 de Marzo del 2012


Me estiro, doy un salto y remonto el vuelo. Noto el aire chocar contra mí a medida que acelero.

Entro en una nube, en su interior blanco, impoluto y fresco. Siento la humedad en todo mi cuerpo mientras se forman miles de finas gotas en mi cara debido a la velocidad. Salgo de ese paraíso  nebuloso para encontrarme de nuevo con el cielo azul. Y huelo a sal. Ahora sobrevuelo agua, el mar. Domina todo el horizonte, hasta donde alcanza la vista.

Arañando la superficie con mis garras, dejando una estela en el agua, como la cola de un cometa, poderoso y libre.

Me dirijo hacia una roca, voy a descansar un momento, volar puede llegar a ser agotador. Aun así, por nada del mundo permitiría que me quitasen mis alas. Con ellas puedo llegar tan alto y tan lejos como quiera. Podría llegar hasta el sol. ¡Soy imparable, soy un dragón!


                                                                                                                                                               

Ojalá acordarme de por qué o cómo escribí esto, pero estaba en un archivo de word de hace siete años y no me voy a arriesgar a que se pierda en el laberinto que son las carpetas de mi ordenador.

Resulta sorprendente cómo justamente hace pocos días hablaba con Argel sobre cómo me gustaría poder volar. Supongo que hay cosas que realmente nunca cambian.

15 ago 2019

¿Qué es el tiempo?

La definición de tiempo que más me ha gustado de la RAE es "Magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro".

En física el tiempo ayuda a definir los sistemas y, junto al espacio, determinar los puntos en los que ocurren los eventos observados.

Para mí, el tiempo es eso que nunca tengo. Es algo que siempre falta, hasta en mi imaginación. Cada vez que pienso en todas las cosas que quiero hacer, que necesito ver, que me gustaría aprender, siempre van acompañadas con la idea de que necesitaría días de 48 horas y semanas de 20 días para poder dedicarme a todas esas cosas. Tengo el problema de que cada cosa nueva que descubro me lleva a otras 3 cosas que quiero probar. Es un bucle infinito que no va a parar y que recientemente he aprendido que tengo que aceptar.

No voy a ser capaz de hacerlo todo.

Siempre van a quedar cosas por hacer, por decir, por vivir.

Pero con el tiempo que consiga rascar del mundo para mí, pienso hacer maravillas. Y por maravillas quiero decir que voy a hacer lo que más quiera en el momento. Voy a aprovecharlo a mí manera. Aprenderé, veré, haré y viviré lo que pueda. Y lo que no, ahí quedará para el siguiente. Somos muchos y esa es nuestra mayor ventaja. Como conjunto, podemos vivir muchas más cosas que como individuos.

Yo no tengo tiempo, pero nosotros si.

27 jun 2019

Así son mis Haikus.

Cae un árbol
se parte una rama
sale el sol

25 jun 2019

Gritar en silencio

Soy una persona increíblemente dependiente. Dependiente de mi pareja, de mis amigos, de mis compañeros, de mi familia, de los desconocidos de internet y de la gente en general. Soy de los que se cuelgan de cualquiera que les guste trasnochar. Necesito gente en la que apoyarme y con la que compartir cosas, momentos, experiencias...
Pero a la vez soy de esas personas que llevan todo por dentro, que viven el dolor solos, que prefieren lamerse las heridas en la oscuridad de su cueva, con una almohada mullida y una sábana como toda protección.
Y a la vez me desespero, me ahogo, me muero de ganas de estar con él. De hablarle, de verle, de abrazarle y acariciarle los lunares de nuevo.

Tiene gracia (pero no) que sus abrazos fuesen más cálidos en la despedida que en cualquier otro momento. Casi parece que esos son los correctos, los buenos, los reales. Hacen pensar que esto es lo que de verdad tenía que pasar, lo que estaba escrito, lo que debería sentirse bien. Sé que se va a sentir bien, con el tiempo. Ya he pasado por eso y lo he superado. Pero joder, jamás había sido tan fácil hacer las cosas bien, conseguir que las cosas funcionasen, jamás había tenido las cosas tan claras. Eso es lo que lo hace tan desgarrador, el hecho de que ya creía saber cómo solucionar los problemas. Pero parece que no, que sigo sin saber demasiadas cosas. O al menos que sigo sin saber aplicar las cosas de la manera correcta.

Sigo sin entender muchas cosas. Sigo sonriéndole a la gente. Sigo gritando en silencio.

24 jun 2019

Hay muchas cosas que no entiendo

Sentir cómo tu alma se rompe en pedazos... una vez más.
Creer que has encontrado la solución, que ya sabes cómo funcionan las cosas, sólo para darte cuenta de que vuelves a fracasar. De que lo has intentado demasiado. De que no esforzarse lleva al abandono, pero esforzarse demasiado quema hasta las cenizas.

Creo que no entiendo lo que es un punto medio. Soy de esos que o lo dan todo o no pueden dar casi nada. Quizás debería reorganizar mis prioridades. Quizás haberlo hecho antes fue un error. Quizás deberían cambiar cada día y por eso he sido incapaz de separarme hasta el final. Quizás...

Ojalá la cobardía no nos parase tanto los pies. Ojalá la intensidad no nos encendiese hasta que nos estrellamos contra el muro. Que pudiésemos hablar, discutir, comunicarnos con el objetivo de entender al otro y no sólo por responder. Ser capaces de decir "vale, veo que esto te importa, aunque no lo entienda, así que necesito pensarlo", en vez de tirar antes por el "esto no funciona" o "no soy capaz".

Me gustaría tener otra oportunidad. Siempre. Porque creo en las segundas, terceras, cuartas... Quiero sentir que el esfuerzo vale la pena, que las cosas se pueden solucionar siempre y que hablando se arreglan las cosas. ¿Por qué entonces cada vez que hablo la cago? ¿Por qué aunque cambie mi discurso el resultado siempre es el mismo? ¿Porque después de un millón de oportunidades el querer una oportunidad más hace que no haya más?
¿Por qué la gente se puede cansar de la gente para no volver a verse más?

Hay muchas cosas que no entiendo, pero sé que quiero seguir intentándolo todo hasta que salga bien.

26 feb 2014

Zuretzat ilargia lapurtuko nuke gauero

Porque a veces no hace falta más. Y ya está.

Zoriontasuna.

29 ene 2014

Sólo quiero que mi vida tenga sentido

Después de tener un "ataque de ansiedad", estando yo solo, por hablar de mis reflexiones de este mes de exámenes con una amiga, tener una pesadilla en la que el tema principal era la frase del título, no me parece nada bueno. (Qué frase más complicada he soltado ahí. Ole yo.) Y lo peor es que ni la entendía en el sueño, ni la entiendo ahora. Procedo a resumir el sueño:

Hacía un trato con 'El Maléfico', una especie de demonio espirituoso que daba mucho cague. Típico bicho feo de peli de terror que a mi personalmente me cagan mucho. Yo le decía literalmente la frase "Sólo quiero que mi vida tenga sentido", y yo tenía que hacer algo a cambio (lo cual, o no lo recuerdo o no llegué a saberlo en ningún momento durante el sueño). El caso, que lo único que hizo fue liármela, como hacen siempre los espíritus en las pelis, que nunca ayudan, y menos si haces un trato con ellos. Vamos, que después de varios aparatos electrónicos rotos, de dormir durante días enteros y de no poder salir de la habitación, caía en la cuenta de que él no había cumplido su parte del trato, ya que nada tenía sentido. No me había ayudado en nada. Asi que por tanto yo tampoco tenía que cumplir mi parte del trato y no tenía derecho a castigarme como lo estaba haciendo. También me daba cuenta de que estaba soñando (parte complicada, estaba soñando en el sueño, de ahi que no pudiese salir de la habitación en la que estaba, eso no pasa en la vida real [ojo, que hacer tratos con demonios si que pasa, todos los días... lógica de mis sueños, sin preguntas]), asi que sólo tenía que despertarme para evitar la mayor parte de las putadas. Al final conseguía mas o menos controlar al espíritu puto, aunque no había avanzado mucho en mi propósito original, darle sentido a mi vida, mas bien la había liado más. Y ya me despertaba con una sensación asquerosa importante.

Se me da de puta madre resumir, ¿a que si? Jajajaja.
Conclusión. No se qué coño estoy haciendo. Me da que estoy en medio de una crisis vital. Llámalo X. Que me cago en la puta, yo que creía que empezaba a encauzarme. Imagino que todo gran cambio requiere algo de confusión mientras te reordenas. Supongo que, sin quererlo ni beberlo, me hicieron darme cuenta de la magnitud de las decisiones que estoy tomando.
No me pienso echar atrás. Adelante con todo.

P/D: Futura entrada de conclusiones y prioridades vitales en ciernes. No se si habrá que esperar hasta el año que viene, pero es algo que tengo que hacer.

8 mar 2013

¡Es mi blog y me lo follo cuando quiero!

Si, lo volví a abandonar, después de unas pocas entradas no conseguí continuar con regularidad el blog. Triste pero cierto, soy un vago. Pero bueno, el primer paso es asumirlo, no? Jejeje. Así que aquí estamos de vuelta, para volver a intentarlo (otra vez). ¡Persevera y lo conseguirás! A ver si a base de insistir consigo acostumbrarme a escribir mas seguido.
Bien, para empezar, la excusa para dejar el blog (de nuevo) esta vez fueron las vacaciones de navidad. Sep, la tan recurrida excusa de las fiestas. Y es que este fin de año (del 2012) ha sido muy especial en mi casa, ya que se vino toda la familia de mi padre, desde Argentina, para pasarlas con nosotros. En realidad fueron un poco mas complicadas que un simple viaje de avión por su parte, paso a resumir el itinerario de mis vacaciones de invierno: Alicante->Barcelona->París (donde pasamos fin de año)->Londres->Roma->Madrid. Sí, ese es el resumen, si alguien esperaba algo mas detallado que rece para que haga una entrada dedicada exclusivamente al viaje (la cual pensaba hacer originariamente, en cuanto volviese a casa con ordenador y tiempo para mi).
Inmediatamente después de llegar a Alicante tuve que empezar con la uni, ya que me había perdido la primera semana de clases del año y última del cuatrimestre, por lo que me encontré con la época de exámenes en la cara y sin haber tocado apenas los apuntes. En general me dio tiempo a revisarlo todo, lo suficiente para aprobar, no sin algún que otro susto, todas las asignaturas... o casi. Sí, me llevo una asignatura del primer cuatrimestre a Julio. Pero es matemáticas, ¿qué se puede esperar de un biólogo que no ha dado matemáticas en un año y prácticamente sin profesor? Pues eso, un dos con siete que saqué de nota final. Y contento que estoy con él. El resto relativamente bien, alrededor del seis, mas o menos.
Y eso es todo, creo. Al menos de momento. Ahora debería ponerme a escribir el resto de entradas que tengo pensadas, aunque tengo examen el lunes... Como ya bien me ha dicho mucha gente, debería poner en orden mis prioridades pero, ¿y lo feliz que soy?

P/D: Hoy hace un muy buen día, lo suficiente para ir en manga corta. Se acerca el verano. Me gusta. Trudinario.