27 jun 2019

Así son mis Haikus.

Cae un árbol
se parte una rama
sale el sol

25 jun 2019

Gritar en silencio

Soy una persona increíblemente dependiente. Dependiente de mi pareja, de mis amigos, de mis compañeros, de mi familia, de los desconocidos de internet y de la gente en general. Soy de los que se cuelgan de cualquiera que les guste trasnochar. Necesito gente en la que apoyarme y con la que compartir cosas, momentos, experiencias...
Pero a la vez soy de esas personas que llevan todo por dentro, que viven el dolor solos, que prefieren lamerse las heridas en la oscuridad de su cueva, con una almohada mullida y una sábana como toda protección.
Y a la vez me desespero, me ahogo, me muero de ganas de estar con él. De hablarle, de verle, de abrazarle y acariciarle los lunares de nuevo.

Tiene gracia (pero no) que sus abrazos fuesen más cálidos en la despedida que en cualquier otro momento. Casi parece que esos son los correctos, los buenos, los reales. Hacen pensar que esto es lo que de verdad tenía que pasar, lo que estaba escrito, lo que debería sentirse bien. Sé que se va a sentir bien, con el tiempo. Ya he pasado por eso y lo he superado. Pero joder, jamás había sido tan fácil hacer las cosas bien, conseguir que las cosas funcionasen, jamás había tenido las cosas tan claras. Eso es lo que lo hace tan desgarrador, el hecho de que ya creía saber cómo solucionar los problemas. Pero parece que no, que sigo sin saber demasiadas cosas. O al menos que sigo sin saber aplicar las cosas de la manera correcta.

Sigo sin entender muchas cosas. Sigo sonriéndole a la gente. Sigo gritando en silencio.

24 jun 2019

Hay muchas cosas que no entiendo

Sentir cómo tu alma se rompe en pedazos... una vez más.
Creer que has encontrado la solución, que ya sabes cómo funcionan las cosas, sólo para darte cuenta de que vuelves a fracasar. De que lo has intentado demasiado. De que no esforzarse lleva al abandono, pero esforzarse demasiado quema hasta las cenizas.

Creo que no entiendo lo que es un punto medio. Soy de esos que o lo dan todo o no pueden dar casi nada. Quizás debería reorganizar mis prioridades. Quizás haberlo hecho antes fue un error. Quizás deberían cambiar cada día y por eso he sido incapaz de separarme hasta el final. Quizás...

Ojalá la cobardía no nos parase tanto los pies. Ojalá la intensidad no nos encendiese hasta que nos estrellamos contra el muro. Que pudiésemos hablar, discutir, comunicarnos con el objetivo de entender al otro y no sólo por responder. Ser capaces de decir "vale, veo que esto te importa, aunque no lo entienda, así que necesito pensarlo", en vez de tirar antes por el "esto no funciona" o "no soy capaz".

Me gustaría tener otra oportunidad. Siempre. Porque creo en las segundas, terceras, cuartas... Quiero sentir que el esfuerzo vale la pena, que las cosas se pueden solucionar siempre y que hablando se arreglan las cosas. ¿Por qué entonces cada vez que hablo la cago? ¿Por qué aunque cambie mi discurso el resultado siempre es el mismo? ¿Porque después de un millón de oportunidades el querer una oportunidad más hace que no haya más?
¿Por qué la gente se puede cansar de la gente para no volver a verse más?

Hay muchas cosas que no entiendo, pero sé que quiero seguir intentándolo todo hasta que salga bien.