Sentir cómo tu alma se rompe en pedazos... una vez más.
Creer que has encontrado la solución, que ya sabes cómo funcionan las cosas, sólo para darte cuenta de que vuelves a fracasar. De que lo has intentado demasiado. De que no esforzarse lleva al abandono, pero esforzarse demasiado quema hasta las cenizas.
Creo que no entiendo lo que es un punto medio. Soy de esos que o lo dan todo o no pueden dar casi nada. Quizás debería reorganizar mis prioridades. Quizás haberlo hecho antes fue un error. Quizás deberían cambiar cada día y por eso he sido incapaz de separarme hasta el final. Quizás...
Ojalá la cobardía no nos parase tanto los pies. Ojalá la intensidad no nos encendiese hasta que nos estrellamos contra el muro. Que pudiésemos hablar, discutir, comunicarnos con el objetivo de entender al otro y no sólo por responder. Ser capaces de decir "vale, veo que esto te importa, aunque no lo entienda, así que necesito pensarlo", en vez de tirar antes por el "esto no funciona" o "no soy capaz".
Me gustaría tener otra oportunidad. Siempre. Porque creo en las segundas, terceras, cuartas... Quiero sentir que el esfuerzo vale la pena, que las cosas se pueden solucionar siempre y que hablando se arreglan las cosas. ¿Por qué entonces cada vez que hablo la cago? ¿Por qué aunque cambie mi discurso el resultado siempre es el mismo? ¿Porque después de un millón de oportunidades el querer una oportunidad más hace que no haya más?
¿Por qué la gente se puede cansar de la gente para no volver a verse más?
Hay muchas cosas que no entiendo, pero sé que quiero seguir intentándolo todo hasta que salga bien.
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